La Paz, 01 de noviembre de 2024 (BOLNEWS). –
La economía boliviana enfrenta una crisis sin precedentes tras 19 días de bloqueos protagonizados por sectores afines al expresidente Evo Morales. El conflicto, focalizado en el departamento de Cochabamba, ha dejado un impacto devastador en las carreteras, transformadas en “cementerios de producción nacional”, según el analista económico Martín Moreira.
“Las carreteras bolivianas son ahora cementerios improvisados de la producción nacional. Millones de huevos desperdiciados, miles de pollos descartados, frutas y verduras pudriéndose bajo el sol, son el rostro de esta tragedia económica”, señaló Moreira, al detallar los efectos del llamado “bloqueo indefinido por la impunidad”.
Pérdidas económicas alarmantes
De acuerdo con el experto, las pérdidas nacionales ascienden a más de 1.900 millones de dólares. De este total, 970 millones afectan directamente a los productores de alimentos básicos, quienes enfrentan el deterioro de su producción y medios de subsistencia. Por su parte, el Estado reporta una pérdida de 11,5 millones de bolivianos en ingresos por peajes y 70 millones en el sector del transporte interdepartamental.
“La economía boliviana, ya fracturada por los efectos de la pandemia y las tensiones políticas, tambalea bajo el peso de esta crisis. En medio de los bloqueos, hemos visto camiones volcados, enfrentamientos civiles y una polarización que amenaza con desgarrar el tejido social del país”, advirtió.
Una crisis política en el epicentro del conflicto
Desde el 14 de octubre, los bloqueos, liderados por sectores afines a Morales, exigen su candidatura y la suspensión de los procesos penales en su contra, incluido un caso por haber mantenido una relación con una menor de edad. Para Moreira, estas medidas extremas reflejan la influencia de un liderazgo que utiliza el Chapare como bastión de poder, operando casi como un “estado dentro del Estado”.
“El financiamiento que sustenta este movimiento sigue siendo un misterio. En medio de una crisis económica y política, la falta de transparencia agrava la incertidumbre y genera tensiones adicionales”, añadió.
¿Un rayo de esperanza?
En medio de este panorama sombrío, el presidente Luis Arce lanzó un ultimátum a los sectores movilizados, advirtiendo sobre la posible aplicación de un estado de excepción amparado en la Constitución Política del Estado. Esta medida, según Moreira, podría ser un punto de inflexión para restablecer el orden y proteger a los sectores productivos.
“El empresariado y los trabajadores bolivianos quieren superar las adversidades diarias. Necesitamos líderes comprometidos con el bienestar del país, no figuras políticas que busquen el poder a cualquier costo”, concluyó el analista.
La fractura económica y social generada por los bloqueos pone en evidencia las profundas tensiones que dividen a Bolivia. Mientras la producción nacional agoniza en las carreteras, el país espera soluciones que prioricen el bien común y promuevan la unidad frente a la adversidad.
PL
