Editorial

  • Visión ética del periodismo
    Por: Antonio Peredo Leigue Corrientemente se intenta condenar, al periodista, a una tarea de mero repetidor de las declaraciones oficiales (del Estado, de las empresas o de las instituciones sociales), reclamándole que no se aparte de lo que se le dice que debe publicar. Frases como “los periodistas siempre buscan los aspectos negativos y no prestan atención a los hechos favorables…”, “el periodista no debe opinar, sino informar…”, etc., son corrientes en el comentario de autoridades y dirigentes. Más de un jefe político, convencido de que está en lo cierto, ha dicho: “los periodistas deben mostrar lo bueno que estoy haciendo y no mis errores”, o bien: “no voy a hacer declaraciones a los periodistas, porque no publican lo que digo”. Es evidente que, esos criterios, se formaron en épocas dictatoriales, bajo el peso de la autocensura, que fue la forma en que los gobiernos de facto ahogaron al periodismo y lo obligaron a ser un simple reproductor de sus ordenanzas. Sin embargo, casi dos décadas después, resulta inquietante que no haya podido desarrollarse una cultura democrática en el periodismo. De este modo, los gobernantes consideran su privilegio amenazar a un periodista (o a un diario, radiodifusora o canal de televisión) cuando su labor de orientador choca contra sus intereses. En la misma línea de conducta, los empresarios chantajean con los presupuestos publicitarios para impedir cualquier crítica a sus negocios. Incluso, los dueños de los medios, despiden a un periodista que no esté dispuesto a registrar los hechos, conforme a sus preferencias personales. En otros términos: en Bolivia, sigue vigente el criterio autoritario, arbitrario y anacrónico de que, el periodista, es apenas un escriba cuya función se limita a copiar lo que le ordenan. El resultado de esa visión retrógrada, es la continuación de un periodismo mediocre que, pese al esfuerzo de algunos periodistas y hasta empresarios bien intencionados, no logra superar las tremendas deformaciones que produjo el largo periodo dictatorial reciente. De un periodismo que, a mediados de los ’60, era comparable con el de varios países vecinos, hemos pasado a tener un periodismo que está muy por debajo de aquellos. Naturalmente en tales circunstancias, resulta absurdo pretender formar una ciudadanía consciente de sus deberes, preparada para enfrentar los problemas nacionales y, menos aún, con capacidad para construir el desarrollo nacional. La misión del periodismo Orientar al público, decíamos arriba, sólo puede hacerse investigando la realidad. En una encuesta realizada por mis alumnos, varios periodistas fueron confrontados a la evidencia de que no se hacía investigación. Todos dieron excusas para no hacerlo; la respuesta más impactante fue ésta: “prefiero la tranquilidad de mi familia, a ser un buen periodista. Absolutamente lógica, pero terrible en sus consecuencias. Terrible porque, hacer periodismo, es precisamente investigar. ¿Cómo puede orientarse al público, sino buscamos las causas y las consecuencias, de los hechos? Pero no podrá hacerse, en tanto no haya periodistas convencidos de que esa es la forma de hacer su trabajo. Por supuesto, no basta que ellos lo entiendan así. Desarrollar una cultura democrática en el periodismo, requiere que los dueños de los medios apoyen la investigación, que los empresarios que hacen publicidad en los medios dejen de chantajear con el avisaje, que los dirigentes políticos y sociales actúen de forma transparente y que los gobernantes estén obligados a entregar la información que se requiere. El periodismo exige contrastar la información que se genera en los centros de poder (político, económico o social) con datos y elementos de juicio que el periodista debe buscar por encima, y muchas veces por debajo y por detrás, de lo entregado por las fuentes oficiales. La Ley de imprenta aprobada en 1925 y vigente en la actualidad, consagra un principio básico de la labor periodística: el secreto profesional. Dice la Ley que, el periodista que revela su fuente de información a cualquiera que no sea el juez competente, comete delito de fe pública. Por supuesto esta disposición se refiere, ni duda cabe, a las fuentes no oficiales, a quienes tienen valor de proporcionar los datos que, los voceros oficiales, encubren por intereses particulares. Las fuentes oficiales deben ser mencionadas, pero el periodista está en la obligación de reservar el origen de su información no oficial y defender con todas sus fuerzas esa reserva. Hacer periodismo requiere, más aún en estos tiempos, que el profesional de esta disciplina conozca y comprenda, en su verdadero alcance, lo que ocurre en el contexto de la realidad que lo circunda. Esto supone que tenga acceso a la información, en la forma más amplia posible; aún más, que investigue y busque por vías no oficiales. Por supuesto, es entre los periodistas que debe iniciarse este proceso de formación de la conciencia democrática. En los estudiantes de comunicación social –de las 14 o más carreras existentes en el país- debe inculcarse la convicción de que esta función social está por encima de las adhesiones partidistas, de las inclinaciones políticas y aún de las convicciones ideológicas. El periodismo es el orientador de la sociedad, creador de la opinión pública. Tal función puede cumplirse en tanto el periodista asuma la responsabilidad de informar sobre la esencia de los acontecimientos, analizar su contenido, interpretar sus proyecciones y opinar sobre sus valores. La escribanía, tan cara a los grupos autoritarios, resulta ser una vía de desinformación. Un texto en el que leamos: “Dijo…, señaló…, agregó…, enfatizó…, concluyó..”, sin otra cosa que las declaraciones de cualquier personero (dirigente político o sindical, gobernante o empresario) es ejercer escribanía, no periodismo, por la simple razón de que proporciona, al lector, una visión parcializada de la realidad, aún en el caso de que sea bienintencionada. Y no se trata de que un periodista renuncie a sus convicciones ideológicas o preferencias políticas. No comparto la presunción de que, el periodista debe ser apolítico e ideológicamente neutral. Tratándose de un orientador, lo menos que puede esperarse de él es que, por sobre todo, esté orientado; en otros términos, que tenga posición definida respecto a las grandes e incluso pequeños temas de la sociedad. Esa posición, que todo ser humano asume como partícipe de la sociedad, es lo que se llama política. Desde sus convicciones y preferencias, con su propio punto de vista, el periodista hará la noticia, aplicará el análisis, desarrollará la interpretación, expondrá su opinión. La única condición es que sea honesto, con el público y consigo mismo. Fragmento del libro “Redacción periodística”. La Paz, agosto de 2009
  • Joe Biden es masista
    En los últimos días, la prensa boliviana tradicional ha puesto en tela de juicio, a través de sus analistas y periodistas, las medidas de orden económico que viene realizando el gobierno del Presidente Arce, ya que muchas de estas medidas buscan priorizar el consumo interno y encontrar mecanismos para mejorar las recaudaciones del aparato gubernamental a partir de impuestos que estarían afectando a los que más tienen. Inadvertidas, para muchos de los que opinan, han estado las medidas que vienen dándose en el parangón de los críticos opositores al gobierno del MAS, la panacea de los inversores acaudalados, cuna de muchas crisis económicas que ha sufrido nuestro planeta; de donde su Presidente, recientemente posesionado, es el demócrata Joe Biden. El nuevo gobierno de los Estados Unidos viene preparando un paquete de medidas de orden impositivo que van a afectar a los ricos de ese país, pero de seguro nadie ha salido a los medios norteamericanos a acusar al gobierno de “ahuyentador” de capitales, o peor aún,  de ser un “defenestrador” de la poderosa economía gringa; esto, por ir en contra de los intereses de los que el 2020 incrementaron su fortuna por encina de 540 mil millones de dólares, tal como afirma el informe presentado por OXFAM, “El virus de la desigualdad”, el 25 de enero de 2021. Fuera del sarcasmo con el que inicié, es necesario puntualizar algunos aspectos que clarifican la importancia que ha surgido en las economías de los países sobre las acciones de un Estado que debe mostrarse mucho más agresivo en términos de su política social y empezar a generar mecanismos de redistribución de recursos; esto, a raíz del impacto que ha tenido la pandemia en la economía de muchas familias, principalmente de clase media, mismas que han visto desaparecer sus ahorros y bienes, como coletazo de un ascenso acelerado del desempleo y la baja capacidad de los sistemas públicos de salud para atender un fenómeno social como lo ha sido y es el COVID–19. Biden presentará al Congreso de su país, bajo la premisa de “los de arriba no están haciendo su parte”, refiriéndose a los ricos de su país; un grupo de medidas que incluyen incrementar los ingresos gubernamentales por un monto de $us 2,1 billones, aumento de la tasa impositiva para los que ganan por encima de los $us 400 mil, impuestos sobre las ganancias de capital, impuesto federal al patrimonio, incremento de los impuestos a empresas, entre otras. Todas estas medidas dejan fuera al 90% de sus contribuyentes, siendo un paquete estrictamente para los que tienen más recursos. En Bolivia, la recuperación de la economía ha dado sus primeras señales, comercios que surgieron con el milagro económico de los 14 años, han mostrado sus primeros números positivos, como es el caso de negocios de comida y supermercados; al igual que la balanza comercial ha mostrado un superávit después de mucho tiempo. Por otro lado, los ahorros y los créditos en los bancos están sufriendo incrementos interesantes, esto como resultado de medidas que están incrementando el consumo de los que menos tienen y fortaleciendo la oferta de productos a través de acceso a créditos a empresas que usen materia prima nacional en vez de importarla. Al parecer, algunas recetas han sido transferidas desde Bolivia hasta el país del norte, y que la aplicación de estas medidas, puede ser útil contra la desastrosa economía que nos ha dejado la pandemia. Biden deberá ir con cuidado si no quiere que nuestros analistas terminen criticando el tan añorado sueño americano.
  • #Columna de Opinión – Actitud Rupturista Neoliberal por Juan Pueblo
    Fanatismo, engaño, mentira, crimen, traición y explotación. Es el logotipo, doctrina secreta y marca de la bestia, que opositores, pititas neoliberales incrustado lo llevan en su encéfalo. Sobre esa base, la oposición neoliberal en contubernio con la Conferencia Episcopal, Conade, OEA, punta de lanza direccionada por Almagro. Involucra a sus títeres que son los líderes políticos de derecha: J. Añez, C. Mesa, D. Medina, Tuto, Albarracín y pugilistas Camacho-Fernández. Cuatreros, que reclutan paramilitares violentos, para hacer frente y atacar y golpear a mujeres indefensas, campesinos, nativos, trabajadores y mineros. Por lo que estos políticos de corte fascista, nunca podrán ser paladines, servidores del pueblo o de la Patria.  Porque en ellos, no existe respeto, dignidad, piedad ni esperanza. Solo brutalidad e identidad criminal masacradora. Herencia represiva de 500 años de colonialismo y traición. Como Nerón y procuradores romanos, ordenaban perseguir, masacrar, matar, colgar, decapitar sin piedad ni remordimiento. Receta exclusiva de Janine Añez para motoqueros, separatistas, federalistas y de algunos policías y militares. Pero gracias a internet y Wikileaks: Julian Assange, Edward Snowden, heroicos luchadores sociales, nos enseñaron a evidenciar, documentar actos y atropellos fascistas, masacres, desapariciones, sobre todo crímenes ocultos. De esa manera, el pueblo y las víctimas de Senkata y Huayllani pueden testimoniar y denunciar ante el mundo, atropellos de Cívicos, Policías, Generales pititas y Médicos neoliberales, quienes reprimen al pueblo, a indigentes, cholas, niños y ancianos. Con esas pruebas J. Añez y la oposición internacional, tienen serios problemas de existencia y no puede seguir negando atropellos, ni ocultar agresiones de lesa humanidad. Aunque levanten muros o formen equipos jurídicos, nada pueden hacer para negar sus crímenes. Paralizando proyectos de progreso y desarrollo urgentes, como infraestructuras industriales, transporte, tren metropolitano, producción industrial de urea etc. No pueden ya afectar a Bolivia, como en principio quiso la dictadora hacer. Está comprobado que en Bolivia, durante el régimen de facto de Añez, estos timadores profesionales, saquearon Bancos, Instituciones: BOA, ENTEL y otros. No olvidar como Añez, la autonombrada, permitió a familiares y contorno, robar y desmantelar el Estado con intenciones de llevar a empresas estatales a la quiebra. Con la macabra finalidad de venderlas a extranjeros o a grupos criollos de poder como D. Medina. Esa es la política derechista: Explotar, engañar, mentir, esclavizar al pueblo endeudarla y despojarlo de sus riquezas naturales y entregarlas a Transnacionales o al FMI. En palabras claras, tenemos una oposición vende patria de huaka bolas. Que no tienen absolutamente nada que ofrecer al pueblo boliviano. Respecto a la pandemia, en vez de adherirse desarrollando programas de salud y atención médica gratuita. Que era una alternativa para combatir adecuadamente la pandemia, se oponen y cometen fechorías: Bloquean el Parlamento, como la atención médica gratuita, que era alternativa ideal para combatir el covid-19. Separatistas, federalistas, Médicos, Pititas antidemocráticos todo eso y muchos más delitos cometieron. Usaron la pandemia, para enriquecimiento propio y de sus clínicas privadas. Preguntémonos entonces, ¿cómo vamos a confiar en estos condenados antinacionales? formado por médicos explotadores, policías rupturistas y algún Comandante de la jerga militar golpistas sin criterio? Quienes permitieron a unos pilotitos en media ciudad de Sacaba, hacer volteítos de avión? ¿Cómo confiar o creer en estos cuatrillizos? Policía, militares, médicos de oposición neoliberal? ¡Que no tienen capacidad, decencia, disciplina ni respeto? Rompen leyes jurídicas, carecen de moral, dignidad, decencia, responsabilidad. Mienten y engañan al pueblo, escolares, jóvenes, madres y adultos? Mientras funcionarios de Añez desmantelan la CNS, se roban materiales médicos, se llevan respiradores y se dan a la fuga, libres, premiados de inmunidad, para seguir conspirando desde sus casas o del extranjero. En síntesis, vemos que para la oposición, hacer política, es reprimir, robar y autorizar masacres, tortura, genocidio, persecución de trabajadores y dirigentes. Opositores Neoliberales, generadores de pobreza, hambre y desocupación. Nunca se percatan de lo que el pueblo necesita. Abandonan y se olvidan del cuidado materno infantil, pre-postnatal, puerperio y lactancia. Abandonan a su suerte a los de tercera edad. Ejercitan retorica desleal, contra el pueblo para controlarlos, preparando la mente y mantenerlos en la pobreza, desocupación, alcoholismo y vivir en miseria humana. Por ello verificamos, que estos renegados a la vida y a la justicia social, cívicos separatistas, apenas leídos, sin razón ni criterio, pretenden enfrentar al pueblo contra un gobierno legal y democráticamente elegido. Profanadores de la vida, fogoneros del infierno: Camacho, Manfred, Arias, Mesa, Albarracín, T. Quiroga, D. Medina. Deberían estar ya junto a la usurpadora J. Añez, pagando por sus maldades. Pero, aguardemos la justicia divina. Que está en las Leyes de pesos, medidas y contrapesos, en lo espiritual de las personas. La historia y la vida de los pueblos que lo acepta como leyes de Justicia, libertad, razón y vida. Algo que es divino y sagrado en todas partes y circunstancias. Aun durante cambios sociales y procesos revolucionarios. Patria o muerte. Venceremos! Juan Pueblo   *La presente constituye la opinión de uno de nuestros lectores, en el marco del espacio de análisis y repercusión del que pueden participar los que lo deseen. Razón por la que no compromete, ni refleja precisamente la posición de nuestro medio de comunicación, motivo por el que no nos responsabilizamos por los argumentos del mismo.  
  • Columna de Opinión – Segunda Vuelta, un desafío histórico por Camilo Katari
    El escenario político nos presenta un nuevo desafió, se trata de consolidar la democracia como sistema de vida y práctica cotidiana. La segunda vuelta de las elecciones subnacionales definirá cuatro gobernaciones en el país y que tiene en sí misma, el contenido de lo que podemos llamar democracia. Es posible que no estemos de acuerdo con los candidatos que hoy son representantes del MAS-IPSP, que tengamos reparos respecto a sus programas y ofrecimientos; pero es necesario abrir el panorama y ver que esta segunda vuelta interesa a la región (América Latina – Abya Yala) y al mundo. Hace tiempo que Bolivia se encuentra en el tablero mundial de la geopolítica, por su capacidad de resistencia a los embates neoliberales, por la fuerza de sus movimientos sociales que no han permitido que volvamos a convertirnos en un “patio trasero” pese al último intento que fue el golpe de noviembre del 2019. Como país somos un referente de lo que un pueblo puede ser capaz cuando tiene claridad en su horizonte histórico, cuando tiene el instrumento político, conductor de este proceso. El Vivir Bien es la apuesta que desafía al pensamiento político occidental y propone una nueva manera de entender la vida, lejos del capitalismo salvaje. Ahí radica la importancia de volver a ganar en estas cuatro gobernaciones, porque una victoria es un revés para los imperialistas y para sus agentes internos. Uno de estos agentes que opera desde el 2019 es Carlos Mesa, que tras su fracaso en las elecciones nacionales, pide a ciudadanos que el voto del próximo domingo sea contra el partido en función de gobierno, propuesta antidemocrática que no será recibida por la población porque conoce su pasado. De ahí que las razones políticas, ideológicas, sociales y económicas, que exigen una victoria para quien ganó contundentemente en octubre de 2020, se pueden enumerar por cada departamento de la siguiente manera: En el caso de Chuquisaca, se tiene que derrotar definitivamente, el pensamiento feudal-colonial, que aqueja a gran parte de la ciudad de Sucre y a muchas capitales de provincia donde se asientan los viejos “finqueros” con pretensiones de nobleza y que han mantenido relaciones de dominación sobre las estructuras comunitarias. Ganar en Chuquisaca es derrotar al fascismo, que quiso gobernar sólo una parte de la ciudad de Sucre considerada como civilizada. La Paz, departamento con una densidad de población aymara, necesita un gobierno departamental, que apoye las políticas de Estado, que gobierne de manera armónica con el gobierno central y le devuelva la pujanza económica y la construcción de un departamento que sintetiza la sociogeografía de Bolivia, en esa medida construir un departamento plurinacional e intercultural. Tarija, ya no es “tu tipo andaluz”, tiene su propia identidad y también allí la interculturalidad, está rompiendo la monotonía de una cultura provinciana, en el sentido de reducida y en manos de familias con poder económico, o de políticos con una capacidad camaleónica, en su práctica ideológica. Las políticas del Estado Plurinacional implementadas, han construido un departamento con capacidad industrial, especialmente en el tema del gas. Intereses económicos regionales han tratado de impedir el desarrollo de esa potencia, porque claramente el Estado y no unas cuantas familias, será en el mediano plazo quién defina el desarrollo económico, desplazando las oligarquías coloniales. Brasil es un vecino que tiene un pueblo, que sabe de la marginación, racismo, exclusión de pueblos originarios, por eso el departamento de Pando es un punto geoestratégico y requiere de una autoridad que le permita desarrollar esa potencia estratégica juntamente con el gobierno central. Pero además es uno de los pocos lugares en el mundo depositario de un ecosistema que debemos preservar. Más allá de garantizar la gobernabilidad del gobierno central, la segunda vuelta se presenta como un desafío para derrotar nuevamente a los golpistas y su proyecto fallido, que como quedó demostrado fue planificado y ejecutado desde los intereses de dos viejos imperialismo: Inglaterra y Estados Unidos, por supuesto apoyado por el Ministro de Colonias, Luis Almagro y el gobierno de Jair Bolsonaro, a ellos debemos decirles que seguimos de pie. *Camilo Katari, es escritor e historiador potosino
  • La columna invisible de la Historia. Por Alejo Brignole.

    Por Alejo Brignole, el autor es escritor y analista político internacional.

    «Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Mary Wollstonecraft – escritora y feminista británica (1759 – 1797)

    No hay rol que las mujeres no hayan desempeñado a los largo de la historia humana: fueron gobernantas, guerreras, filósofas, ideólogas, artistas, revolucionarias, autoras musicales, generalas, estrategas, dictadoras, descubridoras y científicas. Y si ello nos sorprende al leer estas líneas, significa que la hegemonía masculina ha hecho un eficaz trabajo de ocultamiento y tergiversación del rol femenino en el desarrollo de la civilización.

    Esta hegemonía del hombre (el propio vocablo “hombre” para denominar al género humano, es herencia del discurso patriarcal definido en la Torá judía y el Antiguo Testamento) ha borrado de manera selectiva muchas de las actuaciones femeninas en el decurso histórico.

    En la historiografía americana, los cronistas militares y generales españoles omitían en sus escritos que durante las Guerras de la independencia habían sido derrotados por mujeres generalas o capitanas de tropa, que lograban victorias aplastantes frente a oficiales españoles (hombres). Mediante este maquillaje de los eventos, atenuaban la humillación de ser derrotados por mujeres. Sentimiento de humillación que era, además, otro síntoma de la hegemonía masculina, pues significaba ser derrotado por alguien supuestamente inferior.

    Esta desviación dialéctica, que fue tratada por la filosofía y sus diversas ramas (la ontología y la teología entre ellas), ha sido padecida por las mujeres de casi todas las culturas durante milenios. No fue sino hasta el siglo XIX que comenzaron a tomar forma las doctrinas sobre la igualdad de la mujer y la necesidad de repensar el rol femenino y su lugar jurídico-social en el mundo.

    Las valientes Madres de Plaza de Mayo, llamadas las Locas de la Plaza, por una dictadura genocida y patriarcal como fue el último gobierno de facto de la Argentina (1976-1983).

    Lamentablemente la gran oportunidad de establecer esta igualdad-equidad pudo haberse logrado durante la Ilustración del siglo XVIII, en donde pensadores como Montesquieu o Voltaire, de gran influencia en las ideas que dominaron al siglo de las Luces –como se llamó a aquella centuria renovadora– hubieran dirigido el pensamiento en esa dirección. Pero no lo hicieron. Ellos y otros filósofos otorgaron en sus escritos un lugar marginal a la mujer, retrasando en más de un siglo las ideas emancipadoras e igualitarias. En su famosa obra de 1762, Emilio, o De la Educación, de Jean-Jacques Rousseau, éste no relega a la mujer a un escalón inferior, pero en realidad la coloca en un sitial subordinado al hombre, diciendo que “debe ser pasiva y débil”. Sofía, que en la obra de Rousseau encarna a la compañera ideal de Emilio, nos dice que la mujer debe ser educada fundamentalmente para el placer y el gozo, dejando las cuestiones metafísicas –las artes, la filosofía o las ciencias– al ámbito masculino.

    Años más tarde, la escritora inglesa Mary Wollstonecraft (la madre de Mary Shelley, la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo), contestaría Rousseau en su obra Vindicación de los Derechos de la Mujer, de 1792. La británica argumenta que las mujeres no son por naturaleza inferiores al hombre, sino que parecen serlo porque no reciben la misma educación, estableciendo así una relación causa-efecto en el orden social que la mujer debía padecer.

    la escritora y militante feminista británica, Mary Wollstonecraft, pintada por John Opie hacia 1790.

    En casi toda Europa hubo defensoras de la condición femenina durante la Ilustración, como la francesa Olympe de Gouges (1748-1793) escritora, dramaturga, filósofa y panfletista política, que en 1791 escribió, entre otras cosas, su famosa Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana que comenzaba con las siguientes palabras: “Hombre, ¿eres capaz de ser justo? Una mujer te hace esta pregunta.” Como era de esperar, Olympe de Gouges fue decapitada en el contexto de la Revolución Francesa, apenas dos años después de su más importante escrito. Y por supuesto los verdugos fueron hombres.

    La propia Inquisición en España, Francia o Alemania se encargó de mutilar cualquier atisbo de librepensamiento femenino, pues el 70 % de las ejecuciones inquisitoriales, Autos de Fe y acusaciones de brujería estaban destinadas a las mujeres, logrando de esa manera un férreo control masculino sobre las ideas y los dogmas sociales establecidos. Cualquier disensión a este sistema se pagaba con la tortura y la hoguera. No resulta extraño, por tanto, que el papel de las mujeres en las artes, la filosofía y la política fuera muy limitado, reforzando así el ciclo hegemónico masculino que impugnaba a la mujer por ser improductiva en el campo intelectual. Falacia que es apenas la consecuencia de lo anterior: la represión y el aislamiento doméstico de las mujeres en una sociedad manejada por hombres.

    En América Latina tampoco faltaron luchadoras que ampliaron el espectro de los derechos femeninos y lo hicieron desde la política, el arte y la militancia doctrinal.

    Mujeres indígenas de Brasil protestan contra las políticas de Bolsonaro.

    La socialista  Alicia Moreau de Justo y la inmensa Eva Perón, en Argentina, o la feminista Margarita Pisano en Chile, fueron compañeras distantes de la mexicana Frida Kahlo, pintora surrealista que a través de sus cuadros y de su propia vida se opuso al predominio cultural machista mexicano. La lista de mujeres americanas que lucharon por la libertad de género podría ocupar la mitad de un grueso volumen, pues Latinoamérica fue pionera de ideas. América Latina, después de todo, tiene nombre de mujer.

    En nuestras tierras nació el llamado feminismo descolonial, que pone énfasis en los conflicto de género y sexo heredado de las instituciones culturales impuestas por el colonialismo eurocentrista.

    Y por si se nos olvida la importancia de la mujer en nuestras vidas, en la construcción civilizatoria y en el desarrollo de la cultura, recordemos que la Gaia o Gea de los griegos, la Ñuke Mapu de los mapuche patagónicos, o la diosa Amalur de los pueblos vascos del mar Cantábrico, tienen nombre de mujer, y todas ellas representan a la Pachamama, nuestra Madre Tierra, que por fortuna es mujer.

  • #Columna de Opinión – Democracia Interna: Entre el Basismo y el Dedazo
    Por Juan Carlos Pinto Quintanilla Se ha cerrado una etapa más que nos acerca al proceso electoral  de autoridades subnacionales a realizarse el próximo 7 de Marzo con la entrega de las listas de candidatos tanto a municipios como a gobernaciones en todos los departamentos del país. Toda la etapa previa ha estado plagada de elementos que hacen a la Democracia y  a su reflexión para profundizar la deliberación sobre lo que estamos construyendo como país. Ya no nos sorprende ver que la movilización ciudadana para las elecciones subnacionales se incremente, que la participación local se haga más visible y que en definitiva las decisiones populares pinten el mapa político del país con la pluridiversidad que somos. Desde hace algunas elecciones, la pugna democrática se hace todavía más intensa que las elecciones nacionales, por cuanto los niveles de democratización llegan a los lugares más cercanos al ciudadano como son sus municipios, en los que tendrán una labor directa sobre el buen vivir de la ciudadanía local. Además los candidatos en su gran mayoría son conocidos y reconocidos localmente incluso por sobre la representación política que ostentan a veces circunstancialmente. Posiblemente algunos candidatos sean amigos, vecinos o parientes de algunos, lo que hace esta contienda electoral mucho más afectiva y de mayores expectativas locales para la vida de la gente. También la política se ha movido en ese camino, pues si bien en las elecciones nacionales se eligen diputados uninominales o bien candidatos conocidos circunstancialmente; las elecciones se mueven a través de partidos que normalmente tienen representación nacional. En cambio en las elecciones subnacionales,  además de los partidos (donde el MAS es la única organización política con representación en todos los municipios del país), participan un sinnúmero de Agrupaciones Ciudadanas que se generan a nivel local en torno a un liderazgo, una consigna ciudadana local o bien el desprendimiento de la fracción de un partido, ocurrido por no estar de acuerdo con nombramientos o decisiones (en realidad el propio MAS es el mayor ejemplo histórico). Por eso las causas fundamentales que explican que en las pasadas elecciones el MAS obtuviera sorpresivamente el 55,10%, y la recuperación plena de la Democracia frente al golpismo y la maquinaria política partidaria antimasista; se encuentran en el frente común más allá del propio MAS que formalmente representaba la posibilidad de que el proceso de cambio continúe bajo nuevas condiciones y nuevos aprendizajes. Es por eso que este segundo escalón democrático, juega con sus propias reglas pero además con todo un aprendizaje popular sobre la necesidad de una mayor democratización en el país y en sus propias organizaciones. La etapa preelectoral ha concentrado todo este movimiento democratizador que luego de un año de golpismo, buscaba expresarse en las elecciones y decisiones a tomarse orgánicamente, tanto en partidos como en organizaciones sociales. No se puede decir mucho sobre el abanico de partidos antimasistas que participan y que en definitiva tienen todos dueños de partido o cúpulas que eligen e invitan a sus candidatos, pues en su mayoría carecen de militancia. Aun así partidos como Demócratas en Santa Cruz o Sol. Bo de La Paz, tuvieron escisiones cupulares por desacuerdos  no compartidos. Pero el caso emblemático es el propio MAS, que no solo contó con un apoyo popular mayoritario que le dio el gobierno nacional y más del 50% de la Asamblea en las elecciones nacionales, sino con una militancia activa y movilizada a lo largo del país, y que rápidamente se puso en campaña para elegir a sus candidatos y representantes, inmediatamente después de la victoria nacional. El propio Evo con su retorno del exilio obligado por los golpistas, asumió la dirección del MAS-IPSP, con el mandato de contribuir a la reorganización del instrumento, y a la elección de los candidatos en cada departamento y municipio del país. A nivel rural y de municipios intermedios se realizaron asambleas, encuentros y reuniones de consenso para avalar las candidaturas elegidas con la base y dieron muchas luces sobre el nuevo momento democrático que se vive con la irrupción popular. Las dificultades empezaron cuando se debía elegir a los representantes a las Gobernaciones y de los municipios de las principales ciudades del país. Para llegar a este momento, el MAS-IPSP atropellado por los acontecimientos, no realizó las reflexiones autocríticas que le permitirían marcar o deliberar el horizonte político por el que lucha, en consecuencia, no se renovaron direcciones políticas ni de las propias organizaciones sociales; así como tampoco se definieron nuevos sentidos más democráticos en la toma de decisiones, que alejaran comportamientos políticos cupulares, que en los últimos años, se acercan a parecerse cada vez más a la versión criticada de los partidos con dueños y decisores de la línea política y de sus representantes. Sin embargo en el nuevo contexto, las decisiones de las direcciones departamentales y nacional del MAS junto a Evo, se movieron claramente en el basismo como respeto a los espacios de decisión a nivel rural y como eje central a las organizaciones sociales que tienen una red orgánica y de control social sobre las decisiones. Sin embargo en las ciudades y particularmente con las gobernaciones tropezaron con varias complicaciones que se arrastran de dinámicas políticas anteriores, y sustentadas por dirigentes que buscan sacar provecho particular en su calidad de bisagra entre sus organizaciones y la institucionalidad estatal y del propio instrumento. Dirigentes que otorgan avales a candidatos a cambio de recursos económicos de usufructo personal, dirigentes que aseguran y acomodan a conocidos o parientes en lugares expectables de elección para tener resortes en el aparato estatal. Otros que a nombre del MAS han extorsionado o bien sobornado a otros dirigentes para lograr su apoyo y aparentar apoyo popular para ser candidatos (el caso de El Alto es penosamente representativo con el ex alcalde Patana). También esta condición puso de manifiesto que si bien el MAS tiene en las organizaciones rurales un soporte fundamental, en las ciudades  no logró conformar una forma organizativa que cuente con un proceso organizativo y de control social que sustente la democratización interna de las decisiones. Esta estructura maltrecha es la que sostiene el mayor instrumento político que ha tenido el país, así como el más exitoso electoral y políticamente porque esta sostenido por las organizaciones sociales Indígena Originaria Campesinas. El divorcio entre cúpulas políticas del Instrumento con las organizaciones sociales de base, hacen al conflicto de la Democracia posible; porque el proceder muchas veces marcada por el sindicalismo de camarillas ha generado que las decisiones se vayan centralizando, en lugar de que en este proceso de cambio se abran a una mayor democratización. En ese contexto el poder formal (del MAS) subordina al real (de las organizaciones sociales), cuando no acata las decisiones tomadas en asambleas populares y pretenden que dichas organizaciones se vuelvan a subordinar a un poder superior que aunque popular, sigue imponiendo decisiones transgrediendo la esencia revolucionaria del proceso de cambio. En ese camino ocurren los conflictos sobre los candidatos en Potosí, que impuestos a dedazo por sobre la decisión de las organizaciones sociales del Norte de Potosí, dejaron a las organizaciones el camino de presentarse a elecciones mediante una agrupación política, con sus candidatos propios y en alianza con otros. Es el caso de Tarija donde el candidato institucional, finalmente fue impuesto a pesar de las movilizaciones y protestas; pero donde el candidato popular termino aceptando por disciplina política, para seguir la lucha que es más grande que una candidatura. O el de la ratificación del candidato a la gobernación del Beni, cuando la democratización era exigida por las bases sociales así como la renovación posible. Existen otros casos como el de Santa Cruz donde de manera salomónica se buscó consensuar la participación de los candidatos, asumiendo que la verdadera batalla era por los concejales y asambleístas que representan regiones, organizaciones y grupos que serán parte del esquema de poder local luego de las elecciones. Pero quizás el más emblemático y complicado es el que  ha ocurrido en el departamento de La Paz cuando la dirección del MAS junto a la regional de El Alto, decidieron nombrar candidato a Zacarías Maquera (Rutuqui), por sobre las candidaturas de Wilma Alanoca y Eva Copa. Esta última asumía plenamente su candidatura por el MAS, resultado de su labor en el Senado en la etapa golpista y que se empeñó en resaltar, pero además desde la Vicepresidencia del Estado desde donde a lo largo del año realizó su propia campaña de promoción en diversos espacios y con diversos sectores alteños. Aparentemente había sumado adhesiones, apoyada además en el aparato político del ex alcalde Patana (preso por corrupción y promotor de la candidatura de Eva al Senado) y ex dirigentes de la FEJUVE expulsados por corrupción. Además, y eso es muy importante, bajo la figura creada con la opinión pública como alteña, joven y valiente en tanto estuvo presente como autoridad del Senado  en equilibrio con el Ejecutivo golpista, y que se convirtió en el capital simbólico de su candidatura. Sin embargo no fue elegida por el instrumento, porque se hizo evidente que Copa basada en su propio liderazgo iría con cualquier representación política, como lo hizo a continuación al aliarse con JALLALLA BOLIVIA para participar en las elecciones. En esa condición generada ya desde diciembre del 2019, después del golpe de Estado, Eva fue convertida rápidamente en el ícono de la paz y la democracia por parte de políticos y medios comunicacionales de la oposición, que han visto en ella, la oportunidad del quiebre desde la izquierda del liderazgo de Evo Morales y del Propio MAS, por cuanto desde la derecha y de manera externa y confrontacional no pudieron lograrlo. Ahora bien, caminando por esta experiencia intensa que nos ha tocado vivir desde las elecciones nacionales, tenemos que reflexionar sobre los cambios ocurridos y en la perspectiva popular en construcción que con el MAS y más allá del MAS sigue transcurriendo. Si asumiéramos que el basismo como mandato de las bases es la regla democrática, encontramos que eso funciona en las organizaciones matrices que tienen organizaciones de base, que discuten y deliberan, luego deciden y finalmente controlan la ejecución de sus decisiones con el control social. El retorno a esta condición es un triunfo democrático interno en esta coyuntura. Sin embargo en las otras condiciones societales, principalmente urbanas, es que encontramos que el basismo para algunos se ha convertido en la posibilidad de comprar dirigentes para avales, de corromper conciencias para generar amarres y de sumar gente para apalancar ambiciones personales. En contraste el llamado dedazo, que supuestamente decide sobre las mejores opciones desde el instrumento y el liderazgo, demasiadas veces nos ha impuesto invitados sin base ni convicción política, pero supuestamente potables electoralmente. En otras el dedazo del círculo político, ha tomado decisiones sobre los candidatos en base a opiniones de ministros responsables de campaña (en el anterior periodo), o bien afinidades, simpatías, incluso recursos para campaña o bien niveles de “coordinación” para jugar el papel de engranaje con el aparato político y estatal. En definitiva esta coyuntura democrática, nos da elementos para reflexionar sobre el Poder Popular, que debe ser construido tomando en cuenta fundamentalmente la Formación Política, el amplio debate ideológico y el control social. Solo de esta manera podemos construir bases que tengan posición política y ética revolucionaria, para ser protagonistas, controlar a sus representantes y barrer a los oportunistas que solo caminan por intereses individuales. Pero también a las direcciones que además tomen en cuenta esos principios, puedan promover esa condición interna en el Instrumento para tener cuadros revolucionarios y un pueblo atento a ser protagonista siempre; entonces el dedazo no existirá, y sí la deliberación y la línea política de discusión con propuesta. Necesitamos cualificar nuestra política intercultural y revolucionaria para sumar la línea política revolucionaria a la decisión de las bases, que priorice el horizonte político para luego definir quienes lo representan mejor ética y políticamente en las luchas revolucionarias, y en las elecciones como parte de ellas.
  • #Columna de Opinión – Jesús, destino de militancia
    Por el periodista Marcelo Bloch.

    Hijo de un pueblo perseguido, nacido del vientre de una madre soltera, adoptado por un artesano pobre. Exiliado, por sentencia de los poderosos. Su vida, fue un milagro para los condenados de la tierra. Su milagro mas precioso, organizar un pueblo con la fe inquebrantable de ser libre; sembrar sueños y esperanzas entre los humildes.

      Traicionado, condenado por los que entregaron su propia historia a los que se creían dueño de todo, torturado y asesinado en una cruz. Los mejores hijos de nuestro Pueblo, terminan escribiendo la historia con su propia sangre.   En esta Navidad, que los mercaderes echados del templo, no nos impongan su mensaje. El oído en los mas humildes, los pies en la tierra donde resistimos, la convicción de haber nacido para ser libres, la alegría de seguir remontando sueños.   Celebremos, como Jesus, la noche buena en que elegimos como destino la militancia.   Si nuestra vida no sirve para la revolución, no sirve para un carajo, entonces.   Feliz Navidad
  • Sumisión ante la democracia

    Históricamente, la acción de las Fuerzas Armadas en América Latina ha sido funcional a los grupos de poder dominantes en cada uno de los países de toda la región y, aunque en su discurso se han esmerado en echar flores a los pueblos, su constitución fue siempre privilegiando sus intereses sobre las soberanías de los estados.

    En el caso de Bolivia, la historia no es distinta, los militares han sido un sector privilegiado de la nación. Aprovechando su rol defensor de la soberanía nacional, se han acomodado en los plácidos beneficios que otorga estar al lado de las clases dominantes y que ostentan el poder del país y se han convertido en socios y cómplices de las confabulaciones contra la patria.

    Las declaraciones del golpista Camacho, en las que confiesa que su padre fue quien negoció con ellos para garantizar la consumación del golpe de Estado contra el orden democrático vigente, demuestra que el sonido del dinero marca el ritmo marcial de las botas militares, y que su lealtad a la patria no es tal, sino, que su patria vale tanto como pesa la alforja que les seduce.

    El rol constitucional de las Fuerzas Armadas ha sido puesto en tela de juicio por la sabiduría del pueblo profundo, que ha vuelto a recordar cómo, en épocas pasadas, los fusiles apuntaban hacia ellos y la sangre de padres, mujeres y abuelos ha vuelto a manchar otra vez la vida entre los pobres, con el financiamiento de nuestro propio erario.

    La dictadura del último año evidenció que la estructura estatal alimenta una voraz fiera, pero ésta no es leal al Estado, sino que modificará su conducta en relación a los intereses de las clases privilegiadas y los militares fueron serviles a quienes, por su angurria, tomaron el poder el año pasado y masacraron bajo órdenes de unos desquiciados sin cuestionarse quienes eran sus víctimas.

    En la hora de asumir responsabilidades, el temor por la justicia lleva a la irracional postura de querer desconocer a quien por constitución es su Capitán General, sin entender que precisamente, los Órganos del Estado que son elegidos democráticamente por el pueblo y son los que deben marcar las líneas de dirección del obrar de las Fuerzas Armadas en todos sus niveles.

    En ese sentido, los militares que rompieron y apoyaron el golpe de Estado, deben responder por sus actos ante las instancias respectivas que están para hacer cumplir la ley y ellos no están fuera del alcance de la ella. No son ellos, la cúpula militar, los que deben reconocer a las instituciones, al revés, son las autoridades electas las encargadas de validar el rol y funciones de los altos mandos para cumplir su desempeño constitucional. Sumisión a la democracia es lo que la patria les exige.

    Es preciso que la revolución democrática y cultural iniciada hace ya muchos años empiece a mover las estructuras anquilosadas del vetusto aparato estatal y militar y, desde adentro de las Fuerzas Armadas, se comience a desmantelar todas las instancias conservadoras de la institución para iniciar un lento y largo viraje hacia una vocación militar sometida a los intereses del Estado plurinacional y su reconocimiento como autoridad antiimperial, para que sus miembros puedan comprender desde sus raíces que su origen y fin son la patria.

    Es momento de incorporar la institución militar a los tiempos del Estado Plurinacional y llevar a cabo su modernización y esto significa también incorporar cambios en la constitución para garantizar la lealtad de ella en la Carta Magna y asumir el proceso revolucionario desde la sociedad civil y desde el interior de la entidad castrense para que sean un elemento valioso en la construcción del nuevo Estado y no un escollo que acarrear como lastre histórico.